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Los profesores de las universidades castellanas y leonesas pertenecientes al Cuerpo de Profesores Titulares de Escuelas Universitarias (PTEU) sufrimos un acoso estatal a través de la LOU y su desarrollo.
Juan Ramón Muñoz Rico. 23.12.2002
www.latribuna.net



Los profesores de las universidades castellanas y leonesas
pertenecientes al Cuerpo de Profesores Titulares de Escuelas Universitarias (PTEU) sufrimos un acoso estatal a través de la Ley Orgánica de Universidades (LOU) y su desarrollo que, a nuestro juicio, vulnera el artículo 9.3 de la Constitución Española que garantiza, entre otras cosas, «... la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos individuales...».

Unos 360 profesores de la Universidad de Salamanca estamos sufriendo esta situación. Los PTEU adquirimos, cuando obtuvimos nuestras plazas estando vigente la Ley de Reforma Universitaria (LRU), unos derechos tales como poder optar a ser directores de nuestras escuelas o decanos de nuestras facultades y directores de nuestros departamentos. Con los artículos 24 y 25 de la LOU se nos han segado estos derechos sin preguntarnos nada más, y aunque en algunos centros hemos emitido quejas a través de nuestras Juntas de Centro, no se nos ha escuchado. Para ser PTEU no hace falta estar en posesión del título de doctor (artículo 58.1 de la LOU), puesto que al PTEU se le atribuía en la LRU y se le atribuye en la LOU, plena capacidad docente (artículo 56.1 de la LOU).

La LOU tampoco hace ninguna diferencia dentro de este cuerpo entre doctores y no doctores en su artículo 56.1. Sin embargo, el día 20 de diciembre de 2002, la Junta de Castilla y León, mediante un Decreto que no han firmado ni los sindicatos ni las universidades, publicado en el BOCyL, establece una diferencia en los salarios de los profesores en función de que hayan o no hecho el doctorado. La LOU, en su artículo 58.1, acepta que para ser PTEU hay que estar en posesión del título de licenciado, arquitecto o ingeniero.

Y para determinadas áreas, del de diplomado, ingeniero técnico o arquitecto técnico.

En ningún caso es necesario ser doctor. Pues bien, el listado de áreas a las que pueden acceder los diplomados, ingenieros técnicos y arquitectos técnicos se ha reducido notablemente con relación al listado que se proponía desde la LRU, con lo que la LOU nos deja a extinguir a muchos sin decirlo explícitamente, quedándonos en un estado de absoluta indefensión.

¿Qué ocurriría si en un centro o en una universidad, por los motivos que sean, sobran PTEU? Pues que nos vamos a casa con una excedencia forzosa, es decir, con el sueldo y los trienios. Es sabido que el dinero que paga el Estado a sus trabajadores se compone de muchas partes: sueldo, trienios y complementos.

Casi la más pequeña de estas tres es el sueldo, lo cual responde a la picaresca estatal de que las jubilaciones sean pequeñas. A más de uno, una excedencia forzosa nos dejaría en la más absoluta indigencia.

He escrito bien: he escrito indigencia. Y aún hay más: el hecho de no haber declarado nuestra extinción nos impediría el reingreso en el cuerpo si la situación que ocasionase nuestra excedencia cambiara.

Ya en otras ocasiones se han dado circunstancias similares con otros cuerpos que se quería que desapareciesen, y ya en esos casos se han establecido las condiciones bien de extinción, bien de integración en otros cuerpos.

Pero ahora no se ha hecho. Un catedrático de instituto cobra unos 162 euros al mes más que un PTEU, cuando la plaza de catedrático de instituto es, como mucho, una plaza del mismo nivel que la de PTEU.

Esta evidencia ha sido negada por el director general de Universidades, Juan José Mateos, en la inauguración del Campus Viriato en Zamora y en algunas declaraciones en diversos medios de comunicación. Los PTEU somos una buena parte de los profesores de las diplomaturas, ingenierías técnicas y arquitecturas técnicas.

Estas carreras gozan, salvo raras excepciones, de un buen grado de aceptación social y son una buena fuente de profesionales. Dicha aceptación se traduce en un bajo o nulo índice de paro entre sus titulados.

La labor social que hacemos no es, por tanto, ni mucho menos despreciable.

Si es así, ¿cómo es que se desprecia tanto nuestro trabajo de esta forma? ¿Qué hacen al respecto los colegios profesionales? La respuesta es sencilla: o no pasan nada de información sobre lo que hacen, o lo que hacen es nada. Ya les vale, cuando deberían ser ellos los primeros implicados.

¿O es que los colegios están también a extinguir sin decirlo? Con todos estos argumentos nos hemos dirigido a la Junta de Castilla y León, al Estado, a los rectores... Nadie sabe nada o nadie parece querer saber nada, por lo que no sabemos a quién tenemos que reclamar.

Hicimos nuestras oposiciones al Estado, pero el Estado se lava las manos.

Los PTEU de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial de la Universidad de Salamanca, ante la sensación de indefensión y el desánimo que esta situación nos crea, manifestamos nuestra intención de apoyar las convocatorias de movilización que se lleven a cabo por parte de los sindicatos y de las asociaciones con capacidad para ello, dado que de otra forma no parece escucharnos nadie.

De continuar tras el 15 de enero en la misma situación, solicitaremos a dichos sindicatos la convocatoria de una huelga en las semanas de exámenes. En fechas próximas nos reuniremos los coordinadores de cada centro de la Universidad de Salamanca para debatir si estas movilizaciones se extienden tanto a los campus de Salamanca como a los de Zamora y Ávila



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