Mobbing-OPINION.com
Opinión
Carta al Alcalde de un bombero represaliado.
12.12.2002
Revista " Con Mano Izquierda", Abril-Mayo 2002.
Hace unos días mi nombre saltó a los medios de comunicación por conseguir sentencia anulando el decreto de expulsión por dos años del Alcalde de Torremolinos. Me felicitan. Y yo contesto, ¿por qué? Si a quien hay que felicitar es al Sr. Fernández por salirse con la suya.
Expulsa a un trabajador con falaces argumentos, saltándose las reglas del juego democrático, despreciando elementales derechos, sembrando el terror en la plantilla, creando en los meses de mi ausencia un estatuto represor sin consenso alguno, disminuyendo nuestro sueldo en 540 euros al mes, cambiando arbitrariamente a modo de venganza por nuestras movilizaciones en Bomberos el horario y el sistema de tumos, soltando prebendas primero a sus pocos fieles y después a los menos discordantes, realizando una campaña de difamación pública contra determinados trabajadores,
los mismos que tienen prohibido hablar con la prensa (ley del embudo).
Todo ello con la intención de eliminar a los que se expresan abierta y públicamente.
Porque el Sr. Fernández es un asesino laboral, un cacique del Siglo XXI. Decreta lo que su libre albedrío testicular determina. Destruye la salud psíquica y física de subalternos que cuestionan en voz alta sus "principios", ejerciendo el poder y constriñendo a una plantilla con amenazas.
Dos años llevo en los que mis relaciones familiares se han deteriorado por la presencia perenne de este personaje en mi vida y en mi mente, en los que por el contencioso laboral se ha visto quebrantada mi economía.
¡Y me felicitan por volver al infierno!
Pero claro, no es con dinero de su bolsillo con el que han de pagárseme los intereses de demora.
Es con el del contribuyente.
Para colmo, tiene tanta suerte que el juzgado determina que al no haber mala fe no ha de pagar a mi abogado.
Se me expulsa, me violan, me arruinan, me difaman, me asesinan y no hay mala fe.
Y es cierto. Lo que ha habido es una sutil perversión inimaginable en la administración pública local, y mucha mala leche.
Pero el camino para que se me haga justicia no ha hecho más que empezar.
Rafael Castillo Castillo
Bombero separado de servicio
PUBLICADO EN LA REVISTA CON MANO IZQUIERDA en el número de Abril-Mayo 2002.
|