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Psicología y psiquiatría. Antropología y sociología


Estigmatización.
El Maltrato Psicológico. Cómo defenderse del mobbing y otras formas de acoso. Espasa-2002 15.11.2002
Dr José Luis González de Rivera.



página 174



2. Estigmatización (del latín stigma, «marcar con hierro candente en señal de infamia»):

Una vez elegida la víctima, comienza el acoso propiamente dicho. Las técnicas básicas de acoso para la progresiva destrucción psicológica de una persona incluyen las siguientes:

a) Someterle a acusaciones o insinuaciones malévolas, sin permitirle defenderse o expresarse, recurriendo incluso a la burla o ridiculización personal.

b) Aislarle de sus compañeros, privarle de información, in-terrumpir o bloquear sus líneas de comunicación, cortarle el teléfono y bloquear su ordenador.

c) Desconsiderar e invalidar su trabajo, distorsionar o tergiversar sus actividades y comentarios, atribuirle motivaciones espurias o vergonzantes.

d) Desacreditar su rendimiento, ocultar sus logros y éxitos, exagerar y difundir, fuera de contexto, todos sus fallos, tanto reales como aparentes.

e) Comprometer su salud física y mental, mantenerle bajo constante presión, crearle tensiones y frustraciones,
obligarle a trabajar en lugares incómodos o insalubres, mal iluminados y ventilados.

f) Establecer agravios comparativos, mediante diferencias de trato, distribución injusta o desigual de tareas o actividades, de permisos, premios o remuneraciones, etc.

g) Dificultar el ejercicio de sus funciones, someterle a cronofagia y a distracciones físicas (ruido, música, charloteo, reparaciones ... ), saltarle en la línea jerárquica(bypass o bypasear, en argot médico), recabar información y dar instrucciones directamente a un subordinado suyo.

h) Proporcionarle información confusa o contradictoria, darle instrucciones erróneas y cambiantes, asignarle mucho trabajo o muy poco, exigirle rendimientos altos en una tarea para la que no está cualificado o, al contrario, ordenarle otras muy por debajo de su formación y capacidades (abuso intelectual).

Una vez iniciadas las conductas de acoso, cada vez más miembros de la organización van aplicándolas contra el acosado, como si se extendieran por un mecanismo de contagio que recuerda el que Lorenz describe en las ratas.

Cuanto más se parece una institución a una camada de ratas, más probable es en ella el acoso moral.

El acosador principal, generalmente un superior mediocre y narcisista, combina su actividad persecutoria con una rara habilidad carismática para atraer a otros a su juego. Por eso ha sido descrito tantas veces como un «psicópata de doble cara»: puede ser encantador cuando le conviene y terriblemente cruel e injusto cuando se trata de destruir a sus víctimas.

En particular, es un artista en el manejo del rumor, que airea a veces como si intentara defender al acosado. Un MIA (mediocre inoperante activo; véase descripción en la pág. 189) que conozco empieza siempre a propalar sus rumores de la siguiente manera:

Estoy muy preocupado porque me han dicho que X tiene terribles problemas legales, ha cometido un error gravísimo, está arruinado, no le quieren ni ver, la mujer le va a dejar---(cualquier cosa negativa), y es una pena, tan buen hombre como es, ¿tú has oído algo?

Naturalmente, su interlocutor no había oído nada, ya que el MIA acaba de inventar el chisme sobre la marcha; pero, a partir de ahí, empezará a repetirlo hasta que «todo el mundosepa lo malo que es o lo mal que le va a X. Desde ese momento, el rumor ya se propaga con aclaraciones de que «es público y notorio», «todo el mundo sabe», «lo que todos dicen», etc.; argucias circulares que pretenden presentar como prueba la opinión pública al mismo tiempo que la están creando.

Otra técnica que he visto emplear al mismo MIA consiste en defender a alguien de tal manera que al final acabas con una pobre impresión de esa persona:

Es un chico muy inteligente, no necesita verdaderamente esforzarse mucho porque resuelve sus temas casi sin querer. Nunca prepara una clase, como habla muy bien fascina a los alumnos, y le he visto enviar a publicar trabajos que ha hecho en una tarde...

¿Contratarías a alguien así de «listo» como ayudante en un proyecto de investigación? Yo no lo hice basándome en esa información, que luego resultó ser falsa. Y, sin embargo, parecía que el MIA me había hablado bien del joven ... pero no me dijo que era un hombre concienzudo y meticuloso, que comprobaba cada dato y que era experto en estadística porque sabía que eso era lo que yo estaba buscando.

Parar un rumor es relativamente fácil porque se evapora en cuanto se intenta comprobar su sustancia con preguntas como:

1) Quién te lo ha dicho, cómo lo sabes. De dónde lo has sacado, qué pruebas tienes.

2) Cómo concuerda lo que dices con la buena información que tengo sobre esa persona, o comentemos alguna buena información que tengas sobre esa persona.

3) Por qué me dices esto a mí ahora.

4) A quién beneficia que yo piense mal de esa persona.

Si las respuestas no son concretas, precisas y razonables, elinformante es malintencionado y probablemente mentiroso.

Precisamente por eso, siempre es peligroso confrontar un rumor ya que a todos los malvados les disgusta ser descubiertos.

María V., que no veía a su padre desde la infancia, empezó a intuir que la madre era culpable de la alienación parental porque «dice tantas cosas malas de él que no es posible que todas sean ciertas» (la madre cometió un fallo simple a la pregunta 2: «Comentemos alguna buena información sobre él», y desde entonces está enfadada con su hija)

En una comida, el director médico de un hospital empieza a criticar de manera dura pero imprecisa a un colega conocido de todos los presentes. Otro médico, que lleva poco tiempo en plantilla, interviene para expresar su críticas, que no coinciden con su buena opinión sobre el criticado. En ese momento, se hace un silencio tenso en la mesa que se interrumpe cuando uno de los médicos más antiguos empieza a comentar animadamente un partido de fútbol relajando inmediatamente la situación. A los pocos días, el médico nuevo empieza a sufrir un creciente cerco de acoso, que termina con su renuncia en menos de un año

Otra razón por la que confrontar rumores no es fácil ni frecuente es la relación emocional previa que el acosador se cuida de establecer con sus oyentes. Bajo la influencia de su carisma afectivo, éstos ni siquiera se molestan en cuestión porque, como dice mi hijo Javier:

Si alguien pone mucho interés en hablarte más cómodo es decir que sí y hacer que te lo crees.

En ocasiones, los murmuradores de buena fe quedan sorprendidos al descubrir que no saben qué es lo que tienen contra la persona a la que critícan, aunque sí saben que «es público y notorio>... que hay que tener algo en contra de él. Simplemente, han captado las emanaciones malignas de un acosador principal, al que hacen el juego sin ser conscientes de ello, como ratas que atacan excitadas por las vibraciones emocionales de su clan.



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