Jordi Garrido:«Las víctimas del maltrato laboral y del doméstico tienen reacciones similares»
GERARDO ELORRIAGA
22.02.2009
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Jordi Garrido i Pavia, autor del libro 'Maldito Trabajo', analiza hoy el acoso al empleado en el Aula de El Correo
«La reacción de las personas que sufren el maltrato laboral se asemeja a la que experimentan aquellas que padecen el doméstico», asegura Jordi Garrido i Pavia. «El trabajador sometido se deprime, cree que la agresión está justificada e, incluso, puede entrar en un bucle negativo si no es consciente de la realidad de la situación». Este profesor de Estrategia Comercial y Marketing en la Universidad Autónoma de Barcelona y de La Salle Business Engineering School habla hoy de los problemas derivados de una insana atmósfera laboral, caso del 'mobbing' y el 'burn out', en un nuevo encuentro del Aula de El Correo de la Fundación Vocento que tendrá lugar a partir de las 20.15 en el Salón El Carmen de Bilbao. El acto cuenta con la colaboración de Ediciones Granica.
Según algunas estadísticas, una quinta parte de los empleados sufre maltrato psicológico, aunque el ponente alega que el número es mayor porque otros muchos desconocen la naturaleza del padecimiento experimentado. El 'mobbing' puede ser descendente, es decir, practicarse desde la autoridad al subordinado, o a la inversa, y también llevarse a cabo entre compañeros. «Hay de todo, aunque abunda este último y puede deberse tanto a envidia personal o profesional, como a conflictos de caracteres o rechazo por rasgos físicos o de orientación sexual», señala y alude a la posibilidad de que quienes han fracasado en una promoción pueden volverse contra el ganador intentando hacerle la vida imposible a pesar de tratarse de un superior.
El 'burn out' o síndrome de estar quemado es un est ado de ánimo al que se puede llegar por diversas razones, tanto de índole personal como por influencia exterior, y su persistencia genera problemas psicosomáticos. «A veces, ocurre que hay sujetos que se obsesionan con las pequeñas cosas, pero también ocurre que la dirección no es la adecuada y provoca el desplome». El experto advierte que los trabajadores han de venir motivados de casa. «No es misión de los directivos alentarlos, pero sí resulta imprescindible que no los desmotiven, lo que ocurre a menudo cuando no existe comunicación entre unos y otros», explica el autor de '¡Maldito trabajo!', un libro recientemente editado que aborda esta problemática.
En su opinión, los gestores, frecuentemente, no son conscientes de la responsabilidad social de su cargo. «Para muchos, el poder es un fin y, una vez que lo consiguen, dejan aflorar aquellos rasgos más básicos y se comportan como quieren, no son conscientes de la repercusión de su proceder en la salud mental de la plantilla», lamenta. El ambiente en el trabajo se enrarece habitualmente en periodos de crisis como el que vivimos. Cuando bajan las ventas y los objetivos empresariales se vuelven irrealizables cunde el desánimo. «Entonces, recurrir a este tipo de presión es una forma de ahorrar indemnizaciones».
Normas de prevención
El combate del 'mobbing' resulta más complejo en la empresa privada que en la pública. «A los funcionarios no se les puede echar por lo que ha sido una herramienta muy habitual para que ellos soliciten el traslado», indica Garrido, aunque reconoce que siempre resulta difícil probar su existencia. El especialista aconseja anotar cada episodio de maltrato y señala que la prolongación durante seis meses de tales prácticas ya atestigua su existencia, aunque el plazo se reduce cuando la presión es intensa. Garrido aboga porque dicha forma de violencia se combata con normas claras incluidas en los sistemas de prevención de riesgos laborales.
Generalmente, para quienes son testigos de este tipo de agresiones la solidaridad no tiene cabida. «Ves que se ceban con un compañero y te apartas, temiendo que si intervienes tu puesto de trabajo también peligre», arguye. «En estos contextos, el debate ético es muy complicado».
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