La Despiden Dos Veces Por Denunciar Acoso Sexual
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13.12.2008
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A Katherine Aldave Farro ser una mujer atractiva singularmente -según los hechos que vivió- le costó su empleo, con el que alimentaba a sus cuatro hijos. Denunció ante LA PRIMERA que, cuando trabajaba en Servicios Integrales de Seguridad, empresa que brinda seguridad en las sedes del Inabif, tuvo el infortunio de conocer a Genaro Infantes -supervisor de seguridad- y ser víctima de sus “propuestas indecentes”, las mismas que rechazó con un tajante “no”.
“Ingresé en febrero de este año y no tuve problemas. Me destacaron al local de Inabif, en Pueblo Libre. Todo iba bien hasta que el señor Infantes, mi superior inmediato, me dijo que mi situación económica y laboral ‘podía mejorar si es que aceptaba salir con él’. Le dije que no, pero insistía. Incluso me llamaba y me decía obscenidades por el celular”, señaló.
Hostigamiento
Debido a la rotunda negativa de la mujer a aceptar las peticiones de su superior, éste -según la denuncia- empezó a hostigarla. “De acuerdo a la norma del Inabif, todo su personal (interno y externo) debe trabajar en las sedes que estén más cercas a su domicilio, entonces inicialmente me destacan a Pueblo Libre, pues vivo en el cercado. Pero Infantes empezó a mandarme a los hogares de Ancón, Puente Piedra, Callao. Cada día me daba una nueva ubicación”.
Agobiada por la actitud, Catherine Aldave optó por dar parte al gerente general de Sinsesa, el general PNP en retiro Eduardo Bastante Vinatea. “Fue un error denunciar a Infantes con el gerente. Como muchas veces pasa, no me creyó o probablemente piensa que todo es mi culpa. A los días me despidió diciéndome que lo mejor era ya no contar con mis servicios”.
Carta de despido
Al encontrarse sin empleo y con un hogar que mantener, decidió ir al mismo Inabif para solicitar una plaza. “Uno de los funcionarios me dijo que iba a realizarse un concurso para el personal que se encargaría del inventario. Postulé y logré una plaza. Entonces el personal de Sinse, que seguía laborando ahí, reportó a la empresa. A los pocos días me llaman de logística y me dicen que ya no podía seguir trabajando, porque Sinse había enviado una carta indicando que ellos me habían despedido y recomendaban a Inabif hacer lo mismo. Y volví a quedarme en la calle”.
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