VALLADOLID.Un 20% de los adolescentes reconocen que han agredido a un compañero de clase
Ana Santiago
15.06.2008
enviar
artículo imprimir
página
Un estudio del centro de salud de Parquesol detecta que la cuarta parte de los jóvenes de entre 12 y 19 años sufren problemas emocionales y de riesgo físico de lesiones El 60% tienen dificultades de atención en clase y el 7% llevan un arma para defenderse
ANA SANTIAGO| VALLADOLID
La inestabilidad emocional del adolescente es algo que está más que descrito en la literatura científica y muy conocida por las familias, médicos y profesores que están cerca de estos niños que van camino de adultos. Sin embargo, conocer su personal interpretación de cuanto los rodea, su capacidad de resolución de problemas, sus sentimientos sobre su bienestar físico o su peculiar percepción del riesgo y cuantificar estos datos es poco habitual y permitirá intervenir mejor, desde el médico de familia, en los adolescentes en situación de riesgo. Este es el objetivo último de un estudio del centro de salud de Parquesol sobre jóvenes de entre 12 y 19 años de los dos institutos de este barrio, el Julián Marías y el IES Parquesol.
Son muchos los datos del informe que incluso resultan alarmantes; pero en todos ellos hay que partir de la base de que el 90% de los adolescentes son personas sanas y sin graves problemas emocionales más allá de los propios de la edad. Así, entre los más llamativos, el estudio revela que casi seis de cada diez estudiantes reconoce tener dificultades para concentrarse o prestar atención en clase y, además, el 43,8% no se entiende bien con sus profesores. La situación académica también la reflejan otros datos como que al 53,7% les cuesta hacer los deberes, el 42,6% ha desobedecido en el ámbito escolar y al 1,7% lo han expulsado del colegio.
La situación académica difícil también la revelan los datos que evidencian un acoso escolar. El 20,5% de los adolescentes reconoce haber atacado físicamente a alguien y el 17% se autovalora como víctima de estas agresiones.
Además, el 9,6% reconoce haber amenazado con herir a alguien.
El trabajo, dirigido por Verónica Casado Vicente, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, en el que han participado otros diez facultativos, ha dispuesto de las respuestas a cuestionarios de cinco encuestas diferentes de 348 jóvenes.
Otros datos demuestran también que presentan comportamientos negativos que amenazan sus logros y posibilidades de futuras enfermedades y lesiones. Así, el 7,6% ha robado en tiendas un producto con un valor superior a los nueve euros; el 23,8% ha destruido algo que no le pertenecía; el 10,6% se ha escapado de casa, y el 2,6% forma parte de una banda juvenil organizada. Además, estos escolares reconocen estar con gente que suele meterse en problemas en el 39,5% de los casos y discutido mucho en el 68,4%.
Entre los datos más negativos, esta investigación también recoge las limitaciones de su bienestar emocional que, por otra parte, reflejan similares datos a los de la Encuesta Nacional de Salud. Sólo el 39,6% declara no haber tenido nunca dificultades para conciliar el sueño; el 43,7% haber estado triste algún día; al 39,3% les ha costado relajarse y ha estado tenso o nervioso el 58%. La inquietud y los cambios de carácter propios de los adolescentes también se reflejan en que el 65,3% reconoce estar de vez en cuando de mal humor; el 46%, irritable o quejoso, y el 26,5% que ha llorado mucho. Más preocupante es el dato de que el 4,6% ha tenido ideas suicidas, algo que se refleja en una encuesta totalmente anónima lo cual garantiza la intimidad y la sinceridad de los datos pero impide intervenir en casos con respuestas tan graves.
Además, el informe recoge que no han faltado nunca a clase el 66,3%.
En este retrato del adolescente, extrapolable al de cualquier otra zona de la ciudad o, incluso, del país dado que en términos generales los cuestionarios aplicados dieron resultados similares en Barcelona y Tenerife, también se constatan datos positivos en cuanto a la salud física. El estado general de estos jóvenes es bueno y como tal lo perciben. Los trastornos más comunes son el cansancio, cefalea, tos y las citadas alteraciones del sueño.
Relación familiar
Más preocupante es la relación con los padres y el entorno escolar. El 9,3% no hace nada divertido con su familia; el 7,7% afirma que su opinión no es nunca escuchada; el 2,3% no come o cena nunca con ellos; aunque el 58,4% declara haberse llevado bien con sus allegados durante el último mes. Hay un 5% que no se alegra nunca de pertenecer a su familia y otro 5,5% que considera que sus padres y hermanos tienen una disfunción grave. Los resultados avalan la importancia de la autoestima en una edad especialmente vulnerable.
La encuesta ha sido respondida por un 49,8% de varones y un 50,2% de mujeres con una edad media de 14,30 años, de forma voluntaria y con consentimiento.
www.el-refugioesjo.net/foro
arriba |