Monseñor García-Gasco pide perdón a las mujeres maltratadas por el artículo de un sacerdote jubilado en una hoja parroquial
Arzobispado de València
15.02.2006
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VALENCIA, 15/02/2006 (AVAN).- El arzobispo de Valencia, monseñor Agustín García-Gasco, pide en su carta de esta semana disculpas a “las víctimas de la `violencia machista´ que se hayan sentido escandalizadas y ofendidas por las injustas, lamentables y erróneas palabras vertidas en una hoja parroquial, por un sacerdote jubilado y sin servicio pastoral”.
Monseñor García-Gasco exhorta también a “que nadie se deje llevar por la confusión: ni la Iglesia, ni este prelado comparten dichas opiniones particulares, que no pueden ser atribuidas al magisterio de la Iglesia. Es más, si alguien ha podido llevarse a confusión, no tengo inconveniente alguno en solicitar disculpas, pues comprendo que las víctimas se hayan sentido ofendidas”.
Más adelante, el arzobispo de Valencia recuerda que si anteriormente “no he tenido inconveniente de pedir públicamente perdón a las víctimas del terrorismo cuando creyeron que había comportamientos en la Iglesia insensibles con su dolor”, del mismo modo ahora “quiero una vez más mostrar mi cariño y acogimiento a todas las víctimas de la `violencia machista´ y, con palabras y con hechos, manifestarles mi respeto. Siempre han encontrado y encontrarán cobijo y protección en la Iglesia valentina”.
Monseñor García-Gasco, que titula su carta “Perdón por la insensibilidad con las mujeres que sufren”, afirma que “la Iglesia ha de estar siempre del lado de los que sufren, debe demostrar una especial sensibilidad y respeto por las personas que sufren injustamente y son víctimas de los delitos. Nada puede justificar un delito”.
Además, defiende que “no cabe la menor ambigüedad ni el menor atisbo de duda, ni de vacilación: la violencia contra la mujer es siempre un crimen execrable, una barbarie repugnante, una ofensiva violación del plan de paz y de amor que Dios tiene para sus hijos e hijas”.
En su carta, el arzobispo de Valencia reitera, “después de haberme expresado en estos términos en más de una veintena de documentos”, lo que define como “condena incondicional a todo tipo de ofensa, violencia, explotación, maltrato o vejación contra la mujer” y puntualiza que “la doctrina de la Iglesia sobre la diferencia sexual implica un repudio sin paliativos, tanto del `machismo´, que propugna la sumisión de la mujer, como de la `guerra de sexos´, que niega que entre el varón y la mujer pueden haber relaciones de mutua ayuda y complementariedad”.
Concluye su carta el arzobispo de Valencia expresando que “la violencia contra la mujer es violencia contra toda la humanidad. Aciertan quienes la designan como `terrorismo doméstico´. Nada hay que la pueda justificar”.
También el prelado afirma que “son inadmisibles las expresiones que quieran rebajar su gravedad, o introducir en la misma bromas o chanzas”. Por el contrario, se trata de “un drama humano de consecuencias irreparables que requiere el compromiso de todos para erradicarlo de nuestra sociedad”. Ante esta situación, “la comunidad cristiana se encuentra aquí también firmemente al lado de las víctimas, buscando prevenir que no vuelvan a darse casos de este tipo, acogiendo, aportando y protegiendo a las mujeres maltratadas”, indica el arzobispo de Valencia.
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